Gasté las agujas
de tanto dar vueltas
por algo que se fue sin avisar,
y dejé las medias rotas para coser mas tarde,
y mas tarde ya no tenian arreglo.
Decidi hablar con cierta propiedad
que en sí, no me era propia.
Lo fumigué con un vaso de bebidas insanas
y PARA QUE NO diga que no le avisé,
lo probé primero.
Y me vió volar y estrellarme,
llorar y calmarme. Falseó la sonrisa,
cambió la cara por la espalda
y dejó que los anzuelos se quedaran sin carnada...
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